HAY UNA SOLUCIÓN

HAY UNA SOLUCIÓN
Oración de la Serenidad: Dios concédeme SERENIDAD para aceptar las cosas que no puedo cambiar… VALOR para cambiar las que puedo… y SABIDURIA para reconocer la diferencia…

8.7.11

Continuación de algunos de los métodos que los miembros de A.A. han utilizado para no beber:
CAMBIAR LAS ANTIGUAS RUTINAS
Ya sea que se trate de un bebedor periódico o de un bebedor consuetudinario, cada uno de nosotros sabe por sí mismo cuáles son los días, las horas, y las ocasiones que han estado más frecuentemente asociadas con nuestras borracheras.
 
A continuación algunos ejemplos de esos pequeños hábitos, que nos ha sido útil cambiarlos:
o Cambiar las horas y lugar para hacer las compras 
o Antes de iniciar el día, meditar, momentos de contemplación o un poco de ejercicios 
o Buscar una nueva ruta al abandonar y regresar a nuestra casa 
o No escaparse de la oficina sino quedarse y tomar té o café 
o Almorzar con otras personas no bebedoras 
o Evitar durante algún tiempo la compañía de nuestros compañeros de tragos 
o Para las reuniones donde beben y nos sentimos obligados a asistir, inventar cualquier excusa con ingenio para decir No, gracias. Y conversar con un A.A. antes y después de la reunión. 
o Hacer cosas que no nos recuerden la bebida

¿ Qué hacer con las botellas que tenemos en casa ? 
  1. Una opinión es de los que dicen que nunca la disponibilidad de la bebida nos condujo a beber, tampoco la falta de esta no evitó emborracharnos. Vivimos en una sociedad de bebedores y no podemos evitar la presencia de las bebidas. Mantengamos nuestro abastecimiento a mano para atender a las visitas que llegan a nuestra casa.
  2. Y la otra opinión dice que al tener la botella a la mano, en un impulso casi inconsciente y antes de que no diéramos cuenta, nos tomamos un trago. Estas personas regalaron y vendieron toda su provisión y no dejaron nada, hasta que su sobriedad les pareció lo suficientemente normal y estabilizada. Solamente compran lo necesario para atender a sus invitados durante una sola fiesta.

6.7.11

Compartiendo sin amargura  


A pesar de haber conocido, bastante según yo, sobre mi religión, no pude ponerla en práctica cuando me llegó el momento. Ignoraba que tenía en mis manos la solución a los pocos problemas que ese tiempo de mi juventud me atormentaban.

En vez de poner mi vida al cuidado de Dios, ahogué mis penas en una botella y desperdicie una buena parte de mi vida en las noches de borracheras, resolviendo mis problemas con sueños y resentimientos. Creía que un día el mundo me devolvería lo que había perdido y que me daría lo que según yo me merecía, realmente estaba loco, jugando a ser favorecido de la buena suerte y cuando perdí, me quise recompensar con mi propio castigo.

Fui un irresponsable porque con mi egoísmo lastimé a mi familia y no tengo la menor idea de haber disfrutado y mucho menos sacrificado mi tiempo para ellos. Solo recuerdo que vivía entorno al alcohol y no disfruté de la niñez de mis hijos o de la atención de una esposa. Siempre me acompaño la soledad y la angustia.

Así cabizbajo, tembloroso, con las manos mojadas, ignorando una lista de defectos que afloraban, llegué al grupo de alcohólicos anónimos pidiendo ayuda, ellos me extendieron la mano y me siguen ayudando para ir saliendo del infierno y de mi locura. Ahora trato que mi vida gire en torno a la recuperación, a la unidad y al servicio.

Anónimo.

4.7.11

Usar la Oración de la Serenidad



Sobre las paredes de miles de salones de reunión de alcohólicos anónimos, puede verse esta invocación:


Dios, concédenos serenidad para aceptar
las cosas que no podemos cambiar,
valor para cambiar las cosas que podemos,
y sabiduría para reconocer la diferencia


A.A. no originó esta oración, pero hemos encontrado en estas palabras una guía maravillosa para permanecer abstemios y gozar de nuestra sobriedad.

Hemos colocado al principio de una lista de todas las cosas que no podemos cambiar, a nuestro alcoholismo. No importa lo que hagamos, sabemos muy bien que mañana no vamos a amanecer no-alcohólicos, así como tampoco seremos 10 años más jóvenes o 10 cm más altos.

El valor lo necesitamos para permanecer abstemios y la sabiduría para la tarea de cambiarnos a nosotros mismos.

Mientras más nos alejamos de la última copa, mayor significado y mayor hermosura adquiere esta oración y podemos aplicarla a situaciones cotidianas, situaciones que antes evadíamos dentro de una botella.

La palabra serenidad significa para nosotros, un pleno reconocimiento, una manera realista y lúcida de ver el mundo, acompañada por la paz y fortaleza interiores. Es como el giróscopo que nos permite mantener el equilibrio a pesar de las turbulencias que se agitan a nuestro alrededor.


Tomado de ...Vivir en Sobriedad.

30.6.11

Mas sugerencias para los recién llegados a un grupo...


PONERSE EN ACTIVIDAD

Mientras más pensemos acerca del trago, del cual estamos tratando de alejarnos, más ocupará nuestra mente, por supuesto. Y eso no es bueno. Es mucho mejor ocuparse en algo, cualquier cosa que sea, que absorba nuestra mente y canalice nuestra energía hacia la salud.

Todas aquellas horas que anteriormente gastábamos, planeando, consiguiendo nuestra bebida o bebiendo o recuperándonos de sus efectos inmediatos; se nos presentaron de repente como huecos de tiempo, grandes y vacíos que teníamos que llenar de alguna manera.

¿Qué podemos hacer entonces? A continuación dos actividades útiles y provechosas, en el orden de su eficacia como las hemos experimentado:

A. Actividad dentro de A.A.

De hecho, antes de que usted tome una decisión acerca de su problema de bebida, sería una magnífica idea que gastara algún tiempo observando nuestra agrupación. No se preocupe, el sentarse para observar las reuniones de A.A. no lo convierte a usted en alcohólico o en miembro de A.A., así como el sentarse en un gallinero no lo convierte en gallina.

Cuando terminan las reuniones de A.A., usted verá generalmente que algunos de los presentes empiezan a organizar el salón, recoger las tasas y vasos, arreglar las sillas, encargándose de limpiar y guardar los utensilios usados para el café.

Únase a esas personas. Se verá sorprendido por el efecto que pueden ejercer sobre usted estas pequeñas rutinas. Usted puede ayudar a lavar los utensilios, limpiar el piso o guardar la literatura.

A medida que usted permanece dentro de un grupo de A.A., podrá observar otras tareas que necesitan efectuarse. Escuchará al secretario dar los avisos y verá al tesorero hacerse cargo de las contribuciones. El servir en una de esas funciones, una vez que usted haya adquirido algún período de abstención (90 días en la mayoría de los grupos), es una magnífica manera de ocupar parte del tiempo que antes utilizaba para beber. (Folleto: “El Grupo de A.A.”).

B. Actividad no relacionada con A.A.

Después de nuestro primer mes de abstención, muchos de nosotros notamos una gran diferencia. Después de tres meses, nuestras mentes parecen aún más claras. Cada vez los cambios son sorprendentes. A continuación una lista de lo que podemos hacer durante esas épocas:

1. Caminar en lugares distintos, no marchas fatigosas

2. Leer o tratar de leer aunque nos cansemos muy pronto

3. Asistir a museos o galerías de arte

4. Hacer ejercicios: natación, atletismo, yoga, otras formas de deporte aconsejadas por el médico

5. Ponerse manos a la obra en aquellas tareas abandonadas, limpiar el desván, contestar cartas, o algo que veníamos posponiendo

6. Ensayar un nuevo hobby o entretención, nada que sea costoso o exigente, sino una diversión agradable en la cual usted no necesite ganar o competir

7. Reanudar un antiguo pasatiempo, excepto el que usted ya sabe. Las acuarelas, Herramientas, acordeón, ping pon o una colección de discos.

8. Tomar un curso. Algo que usted siempre ha deseado. Pero si el estudio se convierte en algo pesado no vacile tampoco en abandonarlo.

9. Ofrecerse de voluntario para prestar servicios útiles.

10. Hacer algo acerca de nuestra apariencia personal

11. ¡Ensayar algo totalmente frívolo! Por ejemplo dedíquele un tiempo o fiesta en seco a otra persona no alcohólica.

12. Llene este espacio usted mismo.

Precaución: TOMELO CON CALMA

28.6.11

Vive y deja vivir, es uno de los tres Axiomas que A.A. ha adoptado como principio de recuperación. Nosotros los alcohólicos anónimos damos algunos usos especiales a ese refrán para ayudarnos a no beber. Particularmente nos ayuda a llevarnos bien con las personas que alteran nuestros nervios.

Reviviendo una vez más una pequeña parte de nuestras historias de bebedores, muchos de nosotros podemos ver cómo muy frecuentemente nuestro problema alcohólico estaba relacionado en una y otra forma con las demás personas.

Nos sentíamos temerosos aun de personas que no nos habían criticado. Nuestra sensación de culpa nos hacía ultrasensibles con todos los que nos rodeaban, y alimentábamos resentimientos, En ocasiones cambiamos de bar, trabajo o vecindario con el único objeto de evitar vernos con determinadas personas.

Un gran número de personas además de nosotros mismos, estaba en una u otra forma involucrada en nuestra bebida, hasta cierto grado.

Cuando dejamos de beber, fue para nosotros un gran alivio encontrar que las personas que conocimos en A.A., los alcohólicos recuperados, perecían ser muy diferentes; reaccionaban hacia nosotros, no con crítica y sospecha, sino comprensivamente y con sincera preocupación.

Sin embargo, es perfectamente natural que todavía encontremos algunas personas que alteran nuestros nervios, tanto dentro como fuera de A.A.

Para empezar a poner en práctica el concepto “Vivir y dejar vivir”, debemos encarar este hecho: Hay personas en A.A., y en todas partes, que dicen cosas con las que nosotros no estamos de acuerdo, o hacen cosas que no nos gustan, el aprender a vivir con las diferencias es esencial para nuestra comodidad. Es exactamente en esos casos cuando hemos encontrado la extrema utilidad de decirnos a nosotros mismos “Vivir y dejar vivir” No importa cuál ofensivos o desagradables nos parezcan, ciertamente no vale la pena que nos pongamos a beber por ellos.

Nadie nos amarro para vaciar el licor en nuestras gargantas. Así como nadie nos obligó físicamente a beber, ahora tratamos de asegurarnos de que nadie nos obligue mentalmente a beber, tampoco. Hemos encontrado que no tenemos el deseo de permitirle a nadie a que maneje o que arruine nuestras vidas

.....de Vivir en Sobriedad..

 

24.6.11


Alcoholismo: Es una enfermedad crónica producida por el consumo incontrolado de bebidas alcohólicas, lo cual interfiere en la salud física, mental, social y/o familiar así como en las responsabilidades laborales...

RECORDAR QUE EL ALCOHOLISMO ES UNA ENFERMEDAD INCURABLE, PROGRESIVA Y FATAL

Muchas personas en el mundo saben que no pueden comer determinados alimentos porque si los consumen, inmediatamente adquieren una sensación muy desagradable y más aún pueden llegar a enfermarse.

Algunas personas reprochan y se quejan no serle permitido comer alguna sustancia deliciosa, pero debemos aprender a vivir con los cuerpos físicos que tenemos.

Nuestro problema alcohólico inevitablemente se fue volviendo cada vez más serio. Los médicos dicen que el alcoholismo se va volviendo cada vez peor a medida que la persona va envejeciendo. Además de progresivo, el alcoholismo es incurable en el sentido de que no podemos cambiar nuestra química corporal para regresar al estado de bebedores normales, y moderados, bebedores sociales que tantos de nosotros fuimos durante nuestra juventud.

Ninguna clase de tratamiento médico o siquiatra ha “curado” a nadie del alcoholismo. Hemos visto a muchos alcohólicos bebiendo hasta su muerte, en el delirium tremens, por convulsiones, con cirrosis. Pero también por accidentes automovilísticos, por incendios, neumonía, ahogamiento, suicidio, etc. ciertamente algunos de los A.A. no llegamos a tales extremos pero podríamos llegar si continuamos bebiendo.

Muchas personas simplemente niega esa verdad, ignoran su condición, no aceptan el tratamiento, sufren y mueren. Pero existe otra forma de encarar el problema: Usted reconoce plenamente la seriedad de su condición, y lleva a cabo todos los puntos necesarios para alcanzar una vida saludable. Aceptamos nuestro alcoholismo como una característica de nuestro cuerpo, así como hemos aceptado nuestra estatura, nuestra necesidad de anteojos o cualquier alergia que podamos tener.

Hemos aprendido que no se deriva ningún bien de la lamentación inútil y la preocupación acerca de la forma como nos convertimos en alcohólicos. El primer paso hacia una sensación de bienestar, hacia la recuperación de nuestra enfermedad, es simplemente no beber.

¿No sería preferible para usted el reconocer que tiene una condición de salud que puede tratarse exitosamente, que gastar una cantidad de tiempo preocupándose miserablemente acerca de lo que está mal en usted? Nos damos cuenta que esta es una mejor apariencia y de mayor sensación que cuando bebíamos, una presentación triste que nos habíamos acostumbrado a ver. Ahora nos sentimos, actuamos y pensamos diferente. Quienquiera que lo desee puede hacer esta prueba de un nuevo concepto de sí mismo, las veces que quiera.

Usted tiene el pleno derecho de volver a tomar su miseria si realmente la desea o puede mantener esta nueva imagen de sí mismo, si la prefiere. Esto también le corresponde por derecho.

22.6.11

USAR EL PLAN DE LAS 24 HORAS

En nuestros días de bebedores, se nos presentaban frecuentemente épocas tan malas que jurábamos, “nunca más”. Hacíamos promesas por términos de hasta un año, o le prometíamos a alguien que no volveríamos a tocar el licor durante tanto tiempo. Y por supuesto tratamos de hacerlo.

Éramos absolutamente sinceros cuando expresábamos estas declaraciones con firmeza y convicción, deseábamos no sentirnos borrachos otra vez. Pretendiendo alejarnos del alcohol durante un periodo largo e indefinido.

Eventualmente se desvanecía el recuerdo de los votos y lo juramentos, y todo el sufrimiento que los había ocasionado. Volvíamos a beber. Nuestra época de abstención, ese “nunca jamás” había sido un tiempo muy corto.

Prometimos ya no beber el “trago fuerte”, pero luego entendimos que también el vino y la cerveza nos afectaban porque los bebíamos en mayor cantidad para sentirnos como queríamos.

Otros de nosotros cumplíamos con nuestra promesa del tiempo fijado pero, para que viniera después una gran inundación de la bebida; ahora con la carga adicional de una nueva sensación de culpa y remordimiento.

Nosotros los A.A. tratamos de evitar hacer juramentos, porque nos recuerdan todos nuestros fracasos. Sabemos que es más realista y más exitoso el decir simplemente: “Solo por hoy no voy a beber”.

Aun si bebimos ayer, podemos decir no beber el día de hoy, puede ser que mañana volvamos a beber pero ¿quién sabe si estaremos vivos? No importa cuál sea la tentación o provocación, tenemos la determinación de llegar a cualquier extremo que sea necesario para no beber el día de hoy.

A nadie le prometemos dejar la bebida, es nuestra vida y nuestra salud la que se encuentra en peligro, somos nosotros y no nuestros familiares o amigos quienes tienen la obligación de dar los pasos necesarios para recuperarnos.

Si el deseo de beber es más fuerte, varios de nosotros dividimos las 24 horas en partes más pequeñas, una hora por ejemplo. La próxima copa podría obtenerse posteriormente, pero en este instante la posponemos por lo menos durante este momento o el resto del día.

El plan de las 24 horas se puede iniciar en cualquier momento y en cualquier lugar. Podemos decir no tomar una copa en estos 5 minutos o en las próximas 24 horas. Esta idea se convierte en parte vital de nuestra manera de pensar.

....  del libro... Vivir en Sobriedad